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El desempleo y sus consecuencias psicológicas.



En el último año muchas personas han tenido que encarar el desempleo, enfrentándolos a la incertidumbre. Muchos juzgan el trabajo como algo maligno, sin embargo el trabajo es esencial en nuestras vidas, no solo nos aporta seguridad financiera, sino que nos brinda beneficios a nivel social y equilibrio psicológico. El trabajo es salud, refuerza nuestra identidad, nos sirve para organizar nuestro tiempo, y sentirnos valorados.

El estudio de las repercusiones psicológicas del desempleo se remonta a las grandes crisis financieras de principios del siglo XX, específicamente comenzó con el análisis de las secuelas que el desempleo generó en la salud y calidad de vida de quienes perdieron su trabajo durante la Gran Depresión.


La salud de las personas desempleadas es muy frágil a nivel psicológico, no importa el porqué de cómo se llegó al estatus de desempleado, si este estado se extiende por un periodo largo de tiempo, la persona sufrirá una serie de trastornos emocionales que nunca deben ignorarse, su salud mental se verá afectada. Cuando se pierde el empleo se reduce la interacción social, ya que cuando trabajamos interactuamos con nuestros colegas y jefes, e incluso llegamos a fomentar amistades dentro del entorno laboral, y estos vínculos se pierden o debilitan debido a la insatisfacción o vergüenza de la persona con su ‘etiqueta’ de desempleado. Otra consecuencia del desempleo es que afecta el desarrollo cognitivo debido a que la depresión limita las capacidades motoras al entorpecer la velocidad de los movimientos, el proceso del lenguaje, el pensamiento, disminuye la concentración, memoria, facultad de tomar decisiones, y comunicación.</