Sectas y cultos, similitudes y diferencias. ( Parte I).



Usualmente algunas personas confunden con facilidad los cultos con las sectas, muchos piensan incluso que son sinónimos por sus similitudes. Ambos comparten peculiaridades negativas como el dominio mental, lavado de cerebro, y su férreo control, pero aun así es erróneo decir que sectas y cultos son iguales.

La palabra culto viene del latín “cultus”, significa veneración o reverencia. En realidad esta palabra se usa para aludir a la adoración hacia una persona o idea. Un culto puede ser religioso o ideológico, y su funcionamiento se centraliza en una figura, y dogmas ideológicos o religiosos. Comúnmente hay un iniciador, calificado superior por los afiliados, y todos siguen las ideas de este.

Son congregaciones voluntarias, con un potente sentido de identidad, y reclaman de sus participantes una subordinación fiel que debe eliminar todos los demás compromisos o al menos situarse por encima de ellos.Los miembros de un culto generalmente viven en reclusión, distantes de sus hogares.Los líderes no solo abusan verbal, física o sexualmente de sus miembros, sino que no toleran que se objete su autoridad, y muchos roban los recursos económicos de los miembros. Están nutridos por egos descomunales y amoldan el mundo según sus puntos de vista. Son especialistas en captar las debilidades de los demás proporcionándoles lo que necesitan y así seducirlos.

Como ejemplo podemos citar el culto de sacrificios humanos “Los Narco satánicos”; Mark Kilroy estudiante de Texas desapareció durante la primavera de 1989. Cruzó la frontera con México para disfrutar de su vida nocturna, y jamás retornó. Cuatro semanas después su suerte se desveló cuando hallaron su cerebro en un caldero negro de metal en Matamoros. Lo habían hervido en sangre en una fogata junto a un carapacho de carey, una herradura de caballo, columna vertebral y otros huesos humanos. Su asesinato ritual se efectuó en el contexto de un tipo de culto realizado por un traficante de drogas que maniobraba en México. Los policías localizaron una fosa con los restos del cuerpo de Kilroy, el primero de una extensa lista de cuerpos cercenados. Durante las primeras horas de excavación sacaron doce cuerpos en el rancho Santa Elena. Las víctimas habían sido ahorcadas, golpeadas o tiroteadas, y muchas fueron hervidas vivas.

Los traficantes estaban convencidos que los sacrificios humanos los resguardaban misteriosamente de ser detenidos por la policía e inclusive que los hacía inmunes a las balas.

El hombre que engatusó a sus secuaces para secundarlo en esta paranoia se autodenominó ‘El Padrino’, tenía 26 años y se llamaba Adolfo de Jesús Constanzo, cubano americano, nacido en Miami. Constanzo, bautizado por la religión católica y practicante del vodoo, consumaba sus crímenes con ayuda de Sara Aldrete, su pareja de 24 años la que apodaban ‘La bruja’.

‘El culto del templo solar’, originado en 1984 por Joseph Di Mambro y Luc Jouret, inicialmente se basaba en las ideas de los Rosacruces y los Caballeros Templarios. Con el tiempo, su espiritualismo cambió hacia creencias espantosas y una fuerte fantasía. La fachada del culto era el doctor Jouret y sus discursos aunque apocalípticos, eran atractivos y conquistaban nuevos seguidores. La fortuna del culto concluyó en los finales del año 1990, cuando varios integrantes escaparon y entablaron acusaciones de posesión ilegal de armas y abuso sexual. En 1994, el culto acordó que era hora de elevarse a una dimensión superior para sobrevivir a la catástrofe medioambiental que se acercaba y reaparecer en un planeta cerca de la estrella Sirius. El procedimiento para efectuar esta ascensión era a través del fuego. Un asociado asesinó a Tony Dutoit, un antiguo integrante que había testificado contra ellos, junto a su esposa e hijo menor, días más tarde, las sedes del culto se incineraron.

La mañana después del incendio los peritos estaban desconcertados, en el lugar había 48 personas muertas, muchas se habían suicidado, pero otras presentaban señales de violencia. Les habían administrado tranquilizantes o ahogado con fundas plásticas, a muchos les balearon. Entre los fallecidos estaba Jouret, Di Mambro, su esposa e hijos. La tragedia no concluyó ahí, en diciembre de 1995, una mansión en los Alpes suizos se carbonizaba con 16 personas adentro. La mayor parte habían muerto antes del incendio. En 1997, otros cinco miembros del culto se sacrificaron en Quebec; contando a la familia de Dutoit, las víctimas del culto escalaron a 74 personas.


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Marzo 2022